El martes empecé las clases de sueco. Las clases son bastante amenas; la profesora expone un tema, por ejemplo explica los sonidos vocálicos, nos los hace repetir a todos a la vez rollo los chicos del coro y luego va preguntando uno por uno. De esta manera, tienes que estar bastante atento en clase y creo que funciona. Al principio nos hizo decir, entre otras cosas, en sueco de dónde somos o de dónde venimos y hay mucho chino en China, un chico de Etiopía, otro de Irán, la chica que se sienta al lado mío es de Sri Lanka, muchos franceses, un polaco el que no bote, una estona, un austíaco,... la torre de Babel, vaya. Sólo conozco a una española que esté haciendo el curso y está en otra clase y es que la verdad, es un poco chungo, aunque poco a poco voy pillando más cosas. Bra!
Recordando cosas de Barcelona, me acordé de un concepto del que fui precursor y que por esta zona ha caído en el olvido y es el de aplicar el euroahorro. Para haceros una idea, las tarjetas de metro/bus/barco van por días (no existe la T-10 o T-50/30). Una tarjeta semanal con nº de viajes indefinidos te cuesta 230 coronas, unos 24 euros, una tarjeta mensual 620 coronas y la semestral para estudiantes 2300 creo que era. Ah, y el billete sencillo 26 coronas ;) Lidl es nuestro supermercado y nos proporciona unos precios dentro de la normalidad, pero a la hora de salir se echan de menos los flyers y las listas... unas 100-150 coronas sin consumición no te las quita nadie...
El miércoles estuve en una de tantas fiestas de bienvenida que hay por aquí. Quedé con un chico chino (es que es colmo) que lo conocí haciendo papeles para la matrícula. Llegué a donde habíamos quedado y al rato aparece y me dice que acaba de estar en la fiesta y me pregunta si sé bailar, porque la gente está bailando!! qué guay! Se ve que por allí le dan más al karaoke. Por el camino yo me entrengo y encontramos a una asiática y una francesa (“2 pa 2“) muy maja, muy bien tal, buena conversación, risas, pin pan, y al rato desaparecen. Ya dentro, una especie de carpa cubierta con una sala como de conciertos, me encuentro a unos compañeros de la residencia y en una conversación con un chico que había por ahí el chino comenta no sé aún a cuento de qué, que el protagonista de “El Pianista” era very handsome y al segundo desaparece nuestro compañero de conversación. Encontramos a la gente con la que estuve en las actividades de la semana pasada y estuvimos por ahí bailando playeras hasta llegar a músicas aceleradas de esta calaña. Esta canción es un hit por así decirlo por aquí, para algunos es como la canción oficial de su estancia o algo así, la verdad, la canción apesta. Es curioso porque en las discotecas todo el mundo bebe cerveza o como mucho una copa de vino o cava, no verás al típico cubatista.
El jueves hice una de las tantas visitas tontas (de menos de media hora) para hablar del proyecto con mi profesor y aproveché para dar una vuelta por las galerías de por allí. La verdad, que había sitios dónde la ropa estaba bastante barata, aunque no compré nada, otro día será. A la noche fuimos al que parece ser el simple plan de jueves. A la salida, un sueco simpático que vive desde hace 8 años en Barcelona y estaba de vacaciones en Estocolmo, se cagaba un poco en “los putos gabachos de mierda” porque le “habían jodido varias veces“, a lo que debí bajarle un poco los aires de buen rollo, porque había algun compañero francés por allí cerca y yo quería hacer un poco de Kofi Annand, porque me caían bien ambos.
Y todos tan contentos..
sábado, 26 de enero de 2008
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